Casi todo el mundo aguanta más de la cuenta con una empresa de limpieza que no funciona. No por comodidad, sino por miedo a tres cosas: quedarse sin servicio unos días, tener un problema con la persona que limpia, y acabar con algo peor. Las tres tienen respuesta y ninguna es complicada.

Este es el proceso real, tal y como ocurre.

Antes de mover nada: mira tu contrato

Busca dos cláusulas. La del preaviso, que en limpieza de mantenimiento suele ser de 30 días, y la de permanencia, si es que la hay. Si firmaste una permanencia de doce o veinticuatro meses con penalización, mira la fecha: puede que ya haya vencido y estés en prórroga automática.

Si el contrato no dice nada de duración, es indefinido con preaviso razonable. Un correo con acuse de recibo comunicando la rescisión, con fecha, es suficiente. No hace falta burofax salvo que la relación esté rota.

La pregunta que sale siempre: ¿y la persona que limpia?

Se queda. El convenio del sector de limpieza de edificios y locales obliga a la empresa entrante a subrogar al personal que lleve más de cuatro meses prestando servicio en tu centro, manteniendo su categoría, su antigüedad, su jornada en ese centro y sus condiciones. No es opcional para nadie, y tú no firmas nada: es un asunto entre las dos empresas y el trabajador.

Esto tranquiliza al presidente de una comunidad que no quiere dejar sin trabajo a la persona de toda la vida. Y preocupa al gerente que precisamente cambia porque esa persona no cumple. A ese le decimos lo mismo siempre: en la mayoría de casos de "no cumple", lo que faltaba no era la persona, era el anexo de tareas claro, la maquinaria decente y un supervisor que pasara cada semana. Cambiando eso, cambia el resultado con la misma persona.

Si aun así el rendimiento no es el adecuado, la nueva empresa puede supervisar, formar, dar instrucciones y, si hace falta, seguir el procedimiento disciplinario que marca la ley, como con cualquier trabajador. Lo que no puede es despedir por el hecho de la subrogación. Está desarrollado en la guía de subrogación del personal.

El calendario de los 30 días

  • Día 1: comunicas la rescisión a tu empresa actual por escrito, con fecha de fin de servicio.
  • Días 1-5: la nueva empresa visita el centro, mide y prepara el presupuesto con el anexo de tareas. Aquí es cuando se decide de verdad si el servicio va a funcionar.
  • Días 5-15: la empresa entrante solicita a la saliente la documentación del personal: contrato, nóminas de los últimos meses, TC2, certificado de antigüedad y situación de vacaciones y bajas. Es un trámite que marca el convenio.
  • Días 15-25: se preparan las altas, se ajusta la jornada y se cierra el horario definitivo contigo.
  • Día 30: la empresa saliente limpia hasta el último día y la entrante empieza al siguiente. No hay ni un día sin servicio.

Qué pedir por escrito antes de firmar con la nueva

Seis cosas, y si te las mandan sin que las pidas dos veces, buena señal:

  1. Póliza de responsabilidad civil, con número e importe asegurado.
  2. Certificado de estar al corriente con la Seguridad Social y con Hacienda.
  3. Anexo de tareas por zona y frecuencia.
  4. Horas al mes incluidas y precio con y sin IVA.
  5. Nombre de la persona asignada y del supervisor, con su teléfono.
  6. Preaviso de baja y confirmación de que no hay permanencia.

Con eso puedes comparar presupuestos de verdad: divide el precio mensual entre las horas y comprueba que la hora cae entre 16 y 21 € más IVA. Si sale muy por debajo, pregunta quién limpia y si está en nómina. La cuenta completa está en la guía de precios.

El primer mes: qué comprobar

La primera semana, el supervisor debería acompañar a la persona y estar localizable. A partir de ahí, pide el parte de trabajo y dedica cinco minutos a la semana a mirar tres tareas al azar de la lista mensual: rejillas del aire, parte alta de armarios, cantos de puerta. Si esas están hechas, lo demás suele estarlo.

Y comprueba lo que pasa cuando llamas con una queja. Ahí es donde se ve la empresa. Nosotros nos comprometemos a que el supervisor pase en 24-48 horas laborables y quede constancia.

Si estás pensando en cambiar y quieres saber qué te costaría, escríbenos contando el tipo de centro, los metros y las horas que se hacen ahora. Vamos a verlo y te mandamos el presupuesto cerrado por escrito.

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